De pie sostenido de los barrotes de la
ventana, de pronto soy envuelto por una brisa fresca, lo que me motivó a inhalar
profundamente y me trasladé súbitamente a las plantaciones de plátano de mi
abuelo, lugar donde pasábamos la mayor parte de tiempo dándole el mantenimiento
requerido para obtener las mejores cosechas. Ese olor tan particular llegó a mi
nariz y mis ojos volvieron a contemplar ese contraste de colores verdes del
follaje de las hojas, hojas que servían para envolver los tamales que se hacían
los fines de semana, hojas que al estar secas las utilizaba para proteger mi
espalda cuando colocaba los majestuosos racimos de plátano para trasladarlos a
un lugar donde eran clasificados y contados para su exportación.
Ese olor de la tierra húmeda mezclada con la
ceniza de la quema de plantaciones para una nueva siembra de hijos de espada de
plátano; que después de las primeras lluvias de mayo, se daba inicio la siembra,
juntamente con la de maíz, donde se colocaban hilos de plástico a la altura de
un metro del suelo, con la intención de espantar a las aves para que no se
comieran esos granos recién germinados; dichos hilos con el viento emitían
sonidos que atemorizaban a esos depredadores, pero tanta era su hambre que en
varias ocasiones vi algunas aves entrar, no volando sino caminando, desafiando
sus propios miedos.
¿Cómo podemos hacer para mitigar nuestras
necesidades básicas, sin afectar al prójimo? Era molesto encontrar surcos
diezmados por las necesidades de las aves. Cualquier protector de los animales
en ese entonces me vería como un criminal, inconsciente; mientras un
izquierdista (corriente ideológica humanista) me diría que debo repartir mi
producción con todos, pero no la de él, ya que reparte con la izquierda lo que
no le pertenece y con la derecha protege lo suyo para que nadie se lo quite. La
Biblia dice: Es mejor dar que recibir. ¿Entonces por qué no gozarnos de que las
aves comieran?. Ah! En darles, no, cuando se es arrebatado algo, si. Una mujer
le pide ayuda a Jesús, quiere que le den del pan que le pertenece
exclusivamente a los hijos, pero ella se conformaría con las migas que caen de
la mesa y al final le dieron pan, pan que los hijos despreciaban.
Con la recolección de la cosecha de maíz, se
generaba un concierto con el sonido de la lezna al atravesar la tusa reseca por
haber estado expuesta al ardiente sol; participaban bastantes personas, pues
había de hacerse ese mismo día; abundaban los refrescos para contrarrestar el
sofocante calor; ese vital líquido era proporcionado por tan humildes y
majestuosas féminas que desfilaban a través de los surcos, palpando esas cañas
erguidas con sus faldas plisadas y con una sonrisa en sus labios, que hacía que
la adrenalina de esos caballeros campestres se elevara y por ende su
producción. Al concierto se hacían presente gran número de aves para degustar
de esos granos que se desprendían de las mazorcas.
JESÚS dijo: las aves no trabajan, más sin
embargo yo las alimento ¿por qué han de estar ustedes afanados? ustedes valen
mucho más que ellas, no olviden que cada día tiene su propio afán. Nuestros
antepasados para poder comercializar sus productos con otras poblaciones, invertían semanas para hacer las negociaciones
y aún más para hacer su distribución y como en todo intercambio suelen darse
complicaciones por la intervención de aves de rapiña (comisionistas) a quienes
les encanta la carroña con algunas excepciones, que en cierto modo son
importantes para la limpieza de los desechos, así que no deberíamos afanarnos
demasiado ya que las cosas caerán por su propio peso.
La vida es maravillosa en sí misma, esa simplicidad
que tiene de comprenderse con sabiduría y su complejidad al transitar en ella,
cuando vamos cargados de resentimiento, envidia, egoísmo, avaricia, apatía y
otras emociones que se convierten en gigantes que nos llevan prisioneros y muy
sutilmente nos pueden hacer sentir que no estamos siendo recompensados como lo
merecemos. Ese círculo vicioso que aniquila la creatividad de ese ser integral,
convirtiendo ese lienzo en una obra de claro oscuro, sin esa chispa, sin esos
matices de colores y que al estar en un salón de exhibición, los conocedores de
obras de Picasso y Rembrandt se esforzaran mucho por tratar de comprender qué
plasmó el pintor en su lienzo y por qué.
Todos queremos bienestar, lo merecemos, pero
las circunstancias de la vida, esos sin sabores, nos pueden hacer pensar que
DIOS no está interesado en nuestro bienestar y que estar sufriendo, nos
mantendrá cerca de Él y obviamente esa postura de algunas personas, hará que
muchos se enfaden y protesten diciendo: ¿Qué DIOS es ese, que permite el
sufrimiento y que haya creado un infierno para su creación? Cuando DIOS pensó
en hacernos a su imagen y semejanza, dedicó tiempo para diseñar un paraíso para
que disfrutáramos de bienestar y prosperidad y obedecer para no perderla. Hay
bienestar y prosperidad que es pasajera y efímera, pero hay otra que nos
mantiene fuertes, constantes y firmes, la cual producirá por generaciones, lo
que hoy se conoce como sustentable y sostenible.
»Y ahora, después de
lo que hemos hecho, ¿qué podemos decirte? No hemos cumplido los mandamientos
que nos diste por medio de tus siervos los profetas, cuando nos advertiste: “La
tierra que van a poseer está corrompida por la impureza de los pueblos que la habitan,
pues de un extremo a otro ellos la han llenado con sus abominaciones. Por eso,
no permitan ustedes que sus hijas ni sus hijos se casen con los de esos
pueblos. Nunca busquen el bienestar ni
la prosperidad que tienen ellos, para que ustedes se mantengan fuertes y
coman de los frutos de la buena tierra y luego se la dejen por herencia a sus
descendientes para siempre.” (Esdras 9:10,12)
Los padres de familia no crían a sus hijos
con la intención de que se hundan en las drogas, vayan a prisión, etc., etc.;
bueno, me estoy refiriendo a buenos padres. Es desconcertante apreciar a unos
padres con principios y valores, a quienes nadie puede tacharles nada, y saber
que uno de sus hijos estaba en una banda de asaltantes y que después de varios
ingresos a prisión, es encontrado muerto. Cuántos padres escuchan de sus hijos
gritos de rebeldía, diciendo << ¿por qué me trajo al mundo? ahora
manténgame >>

Cantaré ahora a mi
amado, El canto de mi amado acerca de Su viña. Mi bien amado tenía una viña en
una fértil colina. La cavó por todas partes, quitó sus piedras, Y la plantó de
vides escogidas. Edificó una torre en medio de ella, Y también excavó en ella un
lagar. Esperaba que produjera uvas buenas, Pero sólo
produjo uvas silvestres. Y ahora, moradores de Jerusalén y hombres de Judá,
Juzguen entre Mí y Mi viña. ¿Qué más se puede hacer por Mi viña, Que Yo no haya
hecho en ella? ¿Por qué, cuando esperaba que produjera uvas buenas, Produjo uvas
silvestres? (Isaías 5:1,4)
La prosperidad y el bienestar a muchos les
puede hacer creer que están haciendo lo correcto, hasta que llega el momento en
que les es arrebatada como el tamo por el viento; la bendición de DIOS es la
que trae riqueza y no añade tristeza. DIOS nos ha provisto de todo lo necesario
para que podamos producir buen fruto y nos da la clave cuando dice: Yo soy la
vid verdadera y ustedes los pámpanos, separados de mi, nada podrán hacer. Así
como todo buen padre, tiene planes de bien para sus hijos, así también los
tiene nuestro Padre amoroso y grande en Misericordia
'Porque Yo sé los planes que tengo para ustedes,'
declara el SEÑOR 'planes de bienestar y no de calamidad, para darles un futuro
y una esperanza. (Jeremías 29:11)
Triste es que un
alma, en lugar de las uvas de la humildad, mansedumbre, amor, paciencia y
desprecio por el mundo, que Dios busca, produzca las uvas silvestres del
orgullo, la pasión, el descontento, la maldad y el desdén hacia Dios; en lugar
de las uvas de la oración y la alabanza, están las uvas silvestres de maldecir
y jurar. Demos fruto con paciencia para que, al final, obtengamos la vida
eterna.
Mi amigo lector, ten
presente siempre esto: << Por los
frutos seremos conocidos >> El hacha está al pie del árbol y quien no de
fruto ciertamente será cortado, pero todos fuimos creados para dar fruto y del
bueno, por lo tanto cobre ánimo tu corazón y siembra la buena semilla, en buena
tierra.-
Con este precioso tema me hiciste recordar cuando llevaba atol a los mozos del campo, caminando entre surcos con un sombrero, sudando, temerosa de no encontrarlos pronto, recuerdo el alivio que sentía al verlos tomar su bebida y lo feliz que me hacía estar ya de regreso, esa tarea era de todos los días a las 10:00 a.m. en la cosecha de maíz y ajonjolí.
ResponderEliminarDios tiene el control de nuestra viña, debemos descansar en El, pues sus planes para nuestras vidas son perfectos y mejor aún...son para bien!!!!!
Nuestro compromiso es dar buenos frutos, cambios genuinos de vida, para beneficio propio y de nuestra viña.
Es una bendición saber que Dios en todo tiempo guía nuestros pasos si tan solo disponemos seguirle!!!!
Sigamos pues la carrera con gozo, puestos los ojos en Jesús el Autor y Consumador de la Fe.
Somos su viña!!! Es necesaria la poda, para que se nos sea arrancado todo aquello que nos impida dar fruto. Es mi clamor, el que no seamos desgajados de ese verde olivo, pues el habernos injertado fue una obra maravillosa ganada en la cruz, por amor estuvo dispuesto a las ultimas consecuencias a causa de nuestras transgresiones, iniquidades y pecados y al final verá el fruto de su trabajo y quedará satisfecho, así lo profetizó Isaías, de que está esperando obtener la gran cosecha de su extraordinaria labor. Bendiciones Águila!!!
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