“El
conocimiento sin el arrepentimiento no será más que una antorcha para iluminar
a los hombres al infierno” (Thomas John Watson)

Las
carreteras del país amanecieron llenas de basura. Gran cantidad de bolsas
plásticas tiradas, bolsas que debe trascurrir mucho tiempo para que se
degraden. El día 14 de septiembre fui invitado a ir a Antigua Guatemala, así
que sin más contratiempos tomé mi vehículo, siendo las 5 pm y aunque de
Chimaltenango hay como 24 kilómetros de distancia hacia la ciudad colonial,
llegué a las 7:30 pm. Fue toda una aventura. En ese viaje tuve la oportunidad
de meditar un poco sobre la razón de portar una antorcha encendida y recorrer
grandes distancias, aunque solamente vi una antorcha encendida al llegar a
Jocotenango, pues en su mayoría no la llevaban. Por un momento me confundí al
ver la carretera mojada; pensé que había llovido, pero estaba equivocado. Así
que inmediatamente subí el vidrio del vehículo cuando empecé a ver bolsas con
agua que parecían proyectiles que salían de las
casas aledañas a la carretera. Pensé: _Estos patojos y su ingenuidad, no
deberían permitírselos sus padres._ Pero quedé gélido cuando vi a personas
adultas no sólo lanzando bolsas, sino también con guacales y mangueras mojando
a los buses que llevaban pasajeros y también a los pick ups. Eso se había
vuelta una tradición. Era todo un sincretismo desarrollado en la cosmovisión de
los pueblos. ¿Cómo fue que se convirtió en una tradición? Esa interrogante
tiende a confundir a cualquier persona pensante, cuando analiza el fervor de
las personas por mantener las tradiciones a lo largo del tiempo. ¿Será que lo
hacen porque son buenas las tradiciones?
El 14 de
septiembre las personas frente a sus casas salen a esperar el paso de aquellos
que llevan la antorcha y que con gorgoritos pasan corriendo. Ese guatemalteco
se transforma. Deja salir ese niño reprimido. Entonces y sólo entonces empieza a lanzar bolsas con agua a
cualquiera que pase. Sea o no sea antorchista. Eso piensa algunos, pero que de aquellos
que año con año se disponen a viajar a ciertos lugares para ir a traer la antorcha.
¿Qué les motiva a hacerlo? En mis años escolares me motivaba el poder salir de
paseo y conocer lugares. Era una buena excusa para que me dejaran salir de casa.
¿Cuál es el motivo de dicha tradición? No creo que sea arrojarle agua a toda
persona que pase o el motivo para ir de paseo. Dicen que fue por doña Dolores
Bedoya, lo cierto es, que provoca dolores de cabeza a la libre locomoción y daño al medio
ambiente. Si doña Dolores fue una persona clave para la Independencia, no creo
que haya sido porque ella salió corriendo con una antorcha encendida por toda
Antigua Guatemala. En lo personal no fui enseñado que haya sido por ese motivo,
sino por la independencia nada más.
La idea de la
antorcha olímpica surge como parte del ceremonial que se estaba montando para
promocionar el «SISTEMA NAZI» y
complacer las expectativas del Fuhrer. Para ello se inventan una ceremonia
ritual, sin pies ni cabeza desde el punto de vista histórico, que conmemoraría
el “robo del fuego de Zeus por parte de Prometeo”, un hecho que no tenía que
ver nada con los juegos olímpicos. En medio del ritual, igualmente inventado y
sin base histórica, más propio de una película de romanos. Durante el mismo, 15
“vírgenes sacerdotisas” ataviadas con túnicas y supervisadas por una sumo-sacerdotisa,
prenden la llama usando un espejo cóncavo que concentran los rayos del sol
sobre ella. En la imagen, recreación posterior de la ceremonia con el espejo,
una especie de olla redondeada;
Después, la
antorcha se llevó a la Acrópolis de Atenas donde se efectuó una invocación
especial y luego recorrió 3,422 kilómetros a la carrera, portada por más de 3,000
relevos
La antorcha
tuvo que atravesar Grecia, Bulgaria, Yugoslavia, Hungría, Austria y
Checoslovaquia, países que serían poco después anexionados al eje o invadidos
por el ejército alemán durante la segunda guerra mundial. El acto y las
olimpiadas de Berlín fueron filmadas por la famosa directora de cine Leni
Riefenstahl. Las grandes empresas alemanas habían participado en la creación de
los efectos especiales; los espejos habían sido construidos por la corporación
Zeiss, la antorcha era en realidad un dispositivo relleno de magnesio para
evitar que se apagara bajo la lluvia, diseñado por Krupp, uno de los
principales fabricantes de municiones alemanes. La tradición de la antorcha
transportada en relevo por atletas a campo traviesa es usada para iluminar la
Llama Olímpica. Para otros la antorcha es un típico emblema de iluminación
espiritual y conocimiento. Así, la Estatua de la Libertad, en realidad llamada
«La Libertad Iluminando al Mundo», eleva su antorcha. Por otro lado, las
antorchas cruzadas y al revés eran signo de luto en los monumentos funerarios
grecorromanos, ya que la antorcha apuntando hacia abajo representa el concepto
de muerte, mientras que una flameando hacia arriba simboliza vida y el poder
regenerador de la llama. Que tan cierto sea del porque del origen y la causa de ir a traer la antorncha, lo que si llama la atención es la importancia que le dan. Pero quiero mostrarles una antorcha que arde no por combustible humano sino por la presencia del ETERNO.
Juan era una
antorcha que ardía e iluminaba, y ustedes por un tiempo se sintieron a gusto
con su luz. (Juan 5:35)
Dice que Juan era una antorcha que ardía e iluminaba. Eso
era un elogio perfecto que le hacía Jesucristo. Una antorcha da una luz
prestada, que no le es propia: se enciende. Juan tenía un ardor, porque su
mensaje no era el mensaje frío del intelecto, sino el mensaje ardiente de un
corazón inflamado. Juan tenía luz. La función de la luz es guiar, y Juan guiaba
a la gente al arrepentimiento y hacia Dios. Según la naturaleza de las cosas,
una antorcha se agota; al dar luz se consume a sí misma. Juan iba disminuyendo
mientras Jesús iba aumentando. El verdadero testigo se consume por Dios.
Al hacer el elogio de Juan, Jesús confronta a los judíos.
Estuvieron dispuestos a complacerse con Juan por cierto tiempo, pero nunca le
tomaron realmente en serio. Eran, como ha dicho alguien, «como mosquitos
bailando en la luz,» o como chiquillos jugando al sol. Juan les producía una
sensación agradable, y estaban dispuestos a escucharle mientras dijera lo que
ellos esperaban, para abandonarle después tan pronto como dijera algo que no
les convenía. En la actualidad hay antorchas con un mensaje ardiente de un
corazón inflamado por el infierno. Santiago en su carta dice: Y la lengua es un
fuego, un mundo de maldad. Así la lengua está puesta entre nuestros miembros,
la cual contamina todo el cuerpo, é inflama la rueda de la creación, y es
inflamada del infierno.
Disfrutamos de una independencia, de una libre emisión
del pensamiento para denigrar la integridad de las personas que no son afines a
nuestros intereses. La libertad debe estar acompañada de responsabilidad. Con
nuestro hablar somos capaces de causar confusión, inseguridad y
desestabilización de una comunidad, una ciudad y del Estado mismo. Queremos un
estado de derecho, donde se aplique la Justicia. En otras palabras que haya
imparcialidad. ¿Hacemos eso cuando juzgamos a los demás? ¿Quién nos ha constituido
jueces? Con la misma vara con que midamos seremos medidos y otra cuarta más.-
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